La FIFA se encuentra en una encrucijada respecto a su política de sedes tras la reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela. La situación política en el país sudamericano plantea preguntas sobre las implicaciones que podría tener para el Mundial de Fútbol 2026, que se llevará a cabo en conjunto en Estados Unidos, Canadá y México.
Según el reglamento FIFA, una intervención militar o política significativa por parte de un país anfitrión podría ser motivo suficiente para reevaluar su participación como sede. Si bien nunca se ha llegado a tomar una acción tan drástica como revocar la sede de un Mundial, la FIFA tiene la autoridad para imponer sanciones a los países que, en su opinión, infrinjan las normas y principios establecidos.
Los expertos en derecho deportivo creen que cualquier decisión deberá tomar en cuenta varios factores, incluyendo la naturaleza de la intervención y las reacciones tanto a nivel nacional como internacional. Si la FIFA considera que la acción de Estados Unidos va en contra de sus principios de ética y competencia justa, podría ser forzada a actuar, aunque esto generaría un enorme debate en el ámbito del fútbol y más allá.
Por lo tanto, los próximos meses serán críticos para la FIFA y para el integrante norteamericano del evento, mientras se analiza la situación en Venezuela y se contemplan las implicaciones de cualquier decisión que se tome. La atención mundial estará centrada en cómo se desenvuelven estos acontecimientos y si tendrán un impacto real sobre el Mundial 2026, que ya se anticipa como uno de los más significativos de la historia.
Por Mediotiempo
3 Jan, 2026





